Futura Memória

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Futura Memória es un panel en suelo cemento de la artista plástica Maria Bonomi. Grabado en bajo relieve y compuesto de 45 piezas de dimensiones variadas, mide 8,00m x 3,00m y está ubicado en el Anexo de los Congresistas. Sobre el proceso de creación y el significado de Futura Memória, la autora dió el siguiente testimonio para el libro Integração das Artes, editado por Memorial de América Latina, en 1990, en la pag. 97:

Al analizar las raíces del arte, de la arquitectura, de la ética, de la emoción del ser latinoamericano, se nos presenta una unidad espantosa. Antes de la colonización devastadora la unicidad rupestre y arqueológica ya había determinado el mismo patrimonio mítico a los pueblos latinoamericanos, para todo el siempre. Esta realidad palpable, resultado de demoradas búsquedas que desarrollé a partir del primer contacto con la “idea” del proyecto, aun en el Instituto de Estudo Brasileiros de la Universidade de São Paulo, me llevaran al encuentro milagroso de un gesto gubernamental (tan sabio cuanto en el pasado el de J. K. hacedor de Brasília) – llamado Memorial de América Latina que tomaría alma y cuerpo en el tablero de Oscar Niemeyer: “la celebración de un acto de fe y solidariedad continental, un gesto de grandeza y aproximación” por sus propias palabras.

Dentro del contexto general, resolví hablar sobre la Futura Memória de América Latina, de la percepción de lo que fuimos al principio, rebatida en símbolos y alegorías siempre permanentes rumbo hacia el futuro. Esta unidad geológica y arqueológica remonta a la expansión oceánica que dividió África, Europa y Continente Suramericano ha aproximadamente 200 mil millones de años. En el panel las placas retoman en sus divisiones y niveles diferenciados, en frente y reverso, el tema de esta “formación” continental.

A la derecha surgen sobrepuestos los contornos de los pueblos que nos vinieran colonizar desde África hasta los Urais. Al mismo tiempo grababa furiosamente (como ya habían sido grabados) residuos culturales idénticos, que de la prehistoria en todo el territorio surgen recurrentes hasta hoy, desde México hasta Patagonia. Al lado izquierdo del panel está el contorno de la costa del Pacífico, puerta de acceso a las otras “presencias” enriquecedoras de esta mitología. Coleccioné y compuse como en una sinfonía estos signos eternos: la muerte simbolizada por una niña sonriendo, el dibujo nazca del astronauta, el pelicano emplumado, el guerrero azteca, el mono divino, la serpiente adornada, la culebra bifurcada de dos cabezas, el rey del cangaço, los instrumentos de navegación antiguos, la fecundidad de la mazorca, el café, la coca, la bija, el candomblé, la llama, el ganado, el café (riqueza posterior), el dragón de fuego, el firmamento tropical, el oro, las gemas, el sol, la luna, y la principal figura pairando sobre los ornamentos indígenas: el pájaro del valle de Talpa, ya contacto con otra dimensión.

Para finalizar, del propio solo del Memorial en Barra Funda hicimos la argamasa que constituye el cuerpo del panel. Tuve en determinado momento del proceso de creación una fuerte necesidad de unir tema y soporte, a fin de que la propia materia de este panel contuviera su historia. La solución encontrada fue el solo cemento que nada más es que una técnica tan primitiva cuanto lo representado. El solo cemento contenía y transmitía toda la fuerza plástica del color natural de nuestra tierra y de la ejecución manual de modelado. Tuve colaboradores muy sofisticados tecnicamente (Promon, Metrô de São Paulo, Camargo Correa, Etan-Paulon etc.) y encontré torcedores en los operarios que trabajaran conmigo en un día conmovedor, involucrándose con cada dibujo y cada signo. Algunos incluso reconoceran trazos y “rayas” de sus sitios de origen…

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